Domingo V Tiempo Ordinario, Ciclo A

Domingo V Tiempo Ordinario, Ciclo A

Homilía

DOMINGO V  

09 de Febrero 2020

¡Ustedes son la luz del mundo!

Hoy, el Evangelio nos hace una gran llamada a ser testimonios de Cristo. Y nos invita a serlo de dos maneras, aparentemente, contradictorias: como la sal y como la luz.

La sal no se ve, pero se nota; se hace gustar, paladear. Hay muchas personas que “no se dejan ver”, porque son como “hormiguitas” que no paran de trabajar y de hacer el bien. A su lado se puede paladear la paz, la serenidad, la alegría. Tienen —como está de moda decir hoy— “buenas radiaciones”.

      

¡Nos invita de manera personal!

    

La luz no se puede esconder. Hay personas que “se las ve de lejos”: Santa Teresa de Calcuta, el Papa, el Párroco de un pueblo. Ocupan puestos importantes por su liderazgo natural o por su ministerio concreto. Están “encima del candelero”. Como dice el Evangelio de hoy, «en la cima de un monte» o en «el candelero» (cf. Mt 5,14.15).

    

Todos estamos llamados a ser sal y luz. Jesús mismo fue “sal” durante treinta años de vida oculta en Nazaret. Dicen que san Luis Gonzaga, mientras jugaba, al preguntarle qué haría si supiera que al cabo de pocos momentos habría de morir, contestó: «Continuaría jugando». Continuaría haciendo la vida normal de cada día, haciendo la vida agradable a los compañeros de juego.

“PIDAMOS LOS UNOS POR LOS OTROS”

    

A veces estamos llamados a ser luz. Lo somos de una manera clara cuando profesamos nuestra fe en momentos difíciles. Los mártires son grandes lumbreras. Y hoy, según en qué ambiente, el solo hecho de ir a misa ya es motivo de burlas. Ir a misa ya es ser “luz”. Y la luz siempre se ve; aunque sea muy pequeña. Una lucecita puede cambiar una noche.

Pidamos los unos por los otros al Señor para que sepamos ser siempre sal. Y sepamos ser luz cuando sea necesario serlo. Que nuestro obrar de cada día sea de tal manera que viendo nuestras buenas obras la gente glorifique al Padre del cielo (cf. Mt 5,16).

"Al despertar, Señor, contemplaré tu rostro"

Ordenación diaconal 2019

Ordenación diaconal 2019

Ordenación Diaconal.

El señor Obispo a llamado al orden del diaconado a los siguientes ministros: Mntro. Luis Osvaldo Cortés Rosales, Mntro. Gerónimo Palacios Bernal y Mntro. Marco Antonio Hernámdez Marín, el día 12 de octurbre en punto de las 17:30 hrs en el aptio central del Seminario Diocesano.

El diácono está llamado a salir de sí mismo para continuar orientando sus pasos en Cristo, hacia el Padre y hacía los demás, abrazando la vocación al presbiterado, esforzándose por seguir colaborando por medio del Espíritu Santo. Es así como los Diáconos, configurados en su ser con Cristo Cabeza, Pastor, Siervo y Esposo, participan de su diaconado y de su misión, cómo colaboradores con el Obispo y los presbíteros.

El diácono, no solo aprende a conocer a Cristo, sino que, bajo la acción del Espíritu Santo, se halla dentro de un proceso gradual y continua configuración con Él, en su ser y en su hacer, que constituye un reto permanente de crecimiento interior de la persona. 

La ordenación diaconal exige y posibilita, a quien la recibe, una entrega total de sí, para el servicio al Pueblo de Dios, a imagen de Cristo Esposo. El diácono es llamado a reproducir los sentimientos y las actitudes de Cristo en relación con la Iglesia, tiernamente amada mediante el ejercicio del ministerio; por tanto, se le pide ser capaz de amar a la gente con un corazón nuevo, grande y puro, con auténtica renuncia de sí mismo, con entrega total, continua y a la vez con una especie de “celo” divino, con una ternura que incluso asume los matices del cariño materno.