Seminario Diocesano

Comunidad formativa de discernimiento vocacional.

Nuestra Identidad

Ser una comunidad formativa a semejanza de la comunidad apostólica, que a través de un discernimiento vocacional y una esmerada formación humana, espiritual, intelectual y pastoral, prepara a los futuros sacerdotes integral y gradualmente para vivir como discípulos misioneros configurados con Cristo Cabeza, Pastor, Siervo y Esposo, y dóciles al Espíritu, que sean signo personal y atractivo de Cristo en el mundo, según el camino se santidad propio del ministerio sacerdotal diocesano (Cf. NBFSM 3, 102-103 y 144).

La mitra

La mitra episcopal recuerda la identidad del Seminario Diocesano como «el corazón de la diócesis» por ende al cuidado y salvaguarda del Sr. Obispo, son significativas las palabras de San Rafael Guizar y Valencia sobre la casa de formación sacerdotal: «es como la pupila de mis ojos».

 

Las bandas de colores

 Las bandas de colores aluden a las diferentes etapas formativas.

La verde, antiguamente llamada Humanidades y luego Seminario Menor, que abarca los estudios de Bachillerato y anteriormente secundaria.

La azul es la etapa de Filosofía ahora llamada Discipular.  

La negra representa a la etapa de Teología ahora denominada Configuradora.

 

 

 

NUESTRO

ESCUDO

La estrella

Hace alusión a dos significados:

1.- Es una representación de la Santísima Virgen María como encargada de guiar los trabajos del Seminario. 

2.- Ideal del estudiante por llegar a la ordenación sacerdotal. 

 

El agua y el fuego

Las corrientes de agua sobre la fogata nos remiten al hecho de que el Seminario se encuentra en la ciudad de Aguascalientes de la cual habría dicho San Juan Pablo II: «es la tierra de los corazones calientes».

 

 

La imagen de la Virgen

En el centro del escudo se encuentra la imagen de la Guadalupana, gloriosa y celestial Patrona de nuestro Seminario Diocesano, simbolizando así su dulce presencia maternal que nos ha acompañado a lo largo de nuestros más de 120 años, trayendo a la memoria de cada uno de los formadores y educandos aquellas tiernísimas palabras: «No estoy yo aquí que soy tu Madre», porque no hay vocación fecunda sin María, «Toda vocación pasa por el corazón de una madre» decía san Pío X.